Construye. Aprende. Comparte. Multiplica y Destruye.

Estas palabras en días recientes han tenido mucho más eco que en otros días; quizás porque es evidente el proceso en el que las cosas se dan y se van formando o al mismo tiempo un camino es que son palabras independientes con acontecimientos en la vida de cada humano que marcan un camino.

Construye, volteo a mi alrededor y veo primeramente yo lo que he construido al paso del tiempo, palpo y toco lo que he construido en mi persona, pero sobre todo en mi forma de ser ante las situaciones y lo que me hace ser yo, yo. Es muy particular que, en un momento de mi vida, la construcción de mi tenía una relación con las cosas materiales… pero después entendí que una cosa no tiene ninguna relación con la otra; es más aprendí que hasta los que mas tienen muchos de ellos viven hasta con menos.  Este momento de construir es causa d muchos acontecimientos del pasado que me dieron las herramientas para estar ahora.

Aprender es lo mismo que ha sido toda la vida… esa curiosidad por el conocimiento que pueda o no pueda servirme en la vida; pero el saber algo más abre y expande el camino para poder tomar mejores decisiones y en su momento poder compartir lo aprendido en el mundo, o en esto que llamamos vida. Jamás perdamos esa habilidad y curiosidad por aprender lo que no conocemos; y por lo que conocemos saberlo mejor.

Compartir. Es tan sencillo, pero tan complicado que no todas las personas lo pueden o lo saben hacer. Dar por dar, no tiene sentido si no se hace con una reflexión del porqué, no es dar una moneda y pensar que con eso ya eres mejor persona que ayer.  Compartir, para ser mejores, compartir para ayudar a tu entorno y quienes te rodean a trascender es lo valioso de compartir.  Todos tenemos miedo a compartir, porque pensamos que perdemos algo, pero créeme que una vez que compartes, las cosas cambian. El entorno mejora de manera sinigual si estas dispuesto a verlo y sentirlo.

Multiplica es el resultado de todas las anteriores, porque sencillamente cuando construimos lo hacemos pensando en nosotros, posteriormente aprendemos de lo que sucedió bien y mal, de los momentos amargos y experiencias complicadas y de los momentos de gloria que se disfrutan como el manjar mas exclusivo del mundo.  Multiplicar está implícito en compartir, pero cuando podemos ver el efecto multiplicador de forma externa es cuando realmente toma sentido… pensemos en el edificio que antes no existía y ahora habitan cientos de personas con millones de recuerdos y emociones o el efecto de un pensamiento positivo en nuestra oficina que se logra contagiar entre otros compañeros y aunque el día este nublado y obscuro; simplemente todo resulta genial.

Destruir considero que es la mejor etapa porque nos vuelve al punto de partir en donde no debemos de olvidar nuestra evolución para poder seguir construyendo, no debemos de estancarnos en nuestro andar pensando en cualquier miedo o razón que nos haga estar fijos.  Es cambiar lo establecido para encontrar otras formas de hacer las cosas mucho mejores que la vez anterior, es reconocer el esfuerzo realizado por logros y así mismo el valor de estas para poder mejorarlas. Es como la evolución de nuestro karma Para mí, en el momento que dejemos de hacer, crear, vivir, o sentir… simplemente dejemos de estar.

 

Me queda claro que si muchos de nosotros hiciéramos algunas de estas cosas en nuestra vida de forma personal… tendríamos un gran colectivo.